Hermano Luis Cuadros 

 



 

 

 
  • 1 -Bienvenida y palabras de consuelo — 3 minutos. Agradecer la presencia de familiares y amigos y explicar que se han reunido para recordar al ser querido y encontrar consuelo en la Palabra de Dios.
  •  
  • 2- Oración inicial — 2 minutos. Pedir especialmente fortaleza, paz y consuelo para la familia.
  •  
  • 3-Himno o canto especial — 4 minutos. Algo centrado en la esperanza cristiana, por ejemplo Más allá del sol o algún himno que la familia conozca y aprecie.
  •  
  • 4-  Lecturas bíblicas — 5 minutos. Yo escogería textos como Salmo 23; Juan 11:25-26; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Juan 14:1-3 y Apocalipsis 21:4. Este último es especialmente hermoso: llegará el día cuando Dios enjugará toda lágrima y ya no habrá muerte, llanto ni dolor.
  •  
  • 5-  Palabras de familiares — 5–10 minutos. Uno o dos familiares pueden compartir brevemente recuerdos de la persona fallecida, especialmente aspectos de su vida por los que están agradecidos.
  •  
  • 6-  Mensaje bíblico — 10–15 minutos. Un buen título podría ser “Una esperanza más allá de la muerte”.

La Muerte de Lazaro:

Juan 11 1-44


 

  • Puedes explicar que la Biblia no nos pide ignorar el dolor. Incluso Jesús lloró ante la tumba de Lázaro
  • (Juan 11:35). Pero el cristiano puede enfrentar la muerte con esperanza porque Cristo declaró: “Yo soy la resurrección y la vida” (Juan 11:25).
  •  
  • Luego 1 Tesalonicenses 4:13-18: la esperanza cristiana está puesta en la resurrección cuando Cristo vuelva.
  •  
  • 7 -Oración final y palabras para la familia — 3 minutos. Terminar poniendo a la familia en las manos de Dios y pidiendo que el Espíritu Santo les dé consuelo durante los días difíciles que siguen.

 

 

Jesús prometió regresar

Antes de dejar a sus discípulos, Cristo les dijo:

Juan 14:1-3:

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.”

Y después prometió:

“Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

Estas palabras nos permiten mirar más allá del funeral, más allá del cementerio y más allá de nuestra tristeza presente.

Jesús viene otra vez.

Llegará un día sin muerte

La Biblia termina mostrándonos el futuro que Dios desea para sus hijos.

Apocalipsis 21:4:

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor.”

Imaginen por un momento ese día.

Sin hospitales.
Sin enfermedades.
Sin funerales.
Sin cementerios.
Sin despedidas.
Sin muerte.

Dios mismo enjugará nuestras lágrimas.

5. Llamado de esperanza

Querida familia y queridos amigos:

En un momento como este también es natural pensar en nuestra propia vida.

Ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo tiene por delante.

Por eso Jesús nos invita a acercarnos a Él hoy.

Nuestra mayor preparación para enfrentar la muerte no consiste simplemente en conocer lo que sucede después de morir. Consiste en conocer personalmente a Jesucristo.

Él dijo:

“Yo soy la resurrección y la vida.”

Por eso, mientras recordamos con cariño a nuestro ser querido, pongamos también nuestra propia vida en las manos de Cristo.

Y mantengamos nuestros ojos puestos en aquella gloriosa mañana cuando se cumplirá la promesa:

“Los muertos en Cristo resucitarán.”

Hasta entonces podemos llorar.

Podemos extrañar.

Podemos recordar.

Pero podemos hacerlo con esperanza.

Porque para quienes descansan en Cristo, llegará la mañana de la resurrección.

Y entonces la muerte habrá perdido para siempre la batalla.

6. Oración final

Padre celestial:

Gracias porque en medio de nuestro dolor tu Palabra nos ofrece esperanza.

Te pedimos especialmente por esta familia. Cuando regresen a sus hogares y sientan el vacío dejado por su ser querido, acompáñalos.

Cuando lleguen los recuerdos y también las lágrimas, recuérdales tus promesas.

Ayúdanos a colocar nuestra confianza en Jesucristo, quien dijo:

“Yo soy la resurrección y la vida.”

Prepara nuestros corazones para el glorioso regreso de Jesús y para aquel maravilloso día cuando los muertos en Cristo resucitarán.

Y permite que llegue pronto el día descrito en tu Palabra cuando tú mismo enjugarás toda lágrima y ya no habrá muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor.

Ponemos a esta familia en tus manos.

En el nombre de Jesús.

Amén.

 

Eclesiastés 12:7:

“Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.”

 

“Encomendamos este cuerpo a la tierra: tierra a tierra, polvo al polvo; esperando aquella gloriosa mañana de la resurrección, cuando Jesucristo vuelva en gloria y los muertos en Cristo oigan su voz y sean levantados.”

1 Corintios 15:52-54:

 

Un momento de silencio

Invito ahora a todos a guardar unos momentos de silencio, recordando a nuestro ser querido y poniendo a esta familia en las manos de Dios.

[Guardar aproximadamente 20–30 segundos de silencio.]

Última promesa

Antes de retirarnos de este lugar, quiero que las últimas palabras que escuchemos no sean palabras de muerte, sino de vida.

Apocalipsis 21:4:

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor.”

Hoy hay lágrimas.

Hoy hay separación.

Pero la promesa de Dios señala hacia un día cuando no habrá más muerte.

Por eso no decimos simplemente “adiós”.

Para quienes descansan esperando en Cristo, decimos:

Hasta la mañana de la resurrección.

 

 

“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida…”
Juan 5:28-29

 

Oración final

Padre celestial:

En este momento de despedida ponemos a esta familia en tus manos.

Dales fortaleza cuando el dolor sea profundo. Consuélalos cuando sientan la ausencia de su ser querido.

Y sobre todo, mantén viva en nuestros corazones la esperanza del regreso de Jesús.

Esperamos aquel glorioso día cuando se escuchará la trompeta, los muertos en Cristo resucitarán y la muerte será finalmente vencida.

Ayúdanos a vivir preparados para encontrarnos con nuestro Salvador.

Y permite que la esperanza de la resurrección sostenga hoy a esta familia.

En el nombre de Jesús.

Amén.